*Por Laura San José, editora de Las Cosas del Decir

“Garganta Profunda” es probablemente la película más popular de la historia del cine porno. Por su argumento: una chica (Linda Lovelace) se descubre anorgásmica. ¿La razón? El clítoris lo tiene localizado en lo más profundo de su garganta. Es la más popular por lo que provocó en la sociedad estadounidense; y por saberse, tiempo después, que la protagonista fue obligada a hacer la película a punta de pistola.

“Garganta profunda” se estrenó el 12 de junio de 1972, fue escrita y dirigida por Gerard Damiano, y protagonizada por Linda Lovelace y Harry Reems. Este último había sido contratado como ayudante de iluminación pero como el actor principal abandonó el rodaje, terminó siendo él el protagonista a cambio de cien dólares.

Por manejar este tipo de precios la película es una de las más rentables de la historia del cine, no por su efecto en la gente sino por tener un bajísimo costo de producción, tan solo de $47.000. Sabiendo que la recaudación está estimada en 600 millones de dólares, el margen fue altísimo.

La cinta fue producida con dinero de la mafia y su protagonista, Linda Lovelace, siempre mantuvo que nunca cobró por participar en ella; sólo su esposo recibió 1.250 dólares por realizar tareas de producción.

Igualmente Linda Lovelace se convirtió en un personaje muy popular.

Su nombre real era Linda Susan Boreman, nació en 1949 en el Bronx (Nueva York). Hija de policía y madre represiva, Linda sufrió un accidente a los 20 años lo que la mantuvo un tiempo en el hospital. Durante su recuperación conoció al pornógrafo Charles “Chuck” Traynor. Según su autobiografía Traynor era un hombre violento y controlador que la obligó a prostituirse convirtiéndose él en su proxeneta y manager. “Chuck” hacía películas pornográficas de bajo presupuesto y calidad, filmes cortos, clandestinos. Su esposa, Lovelace, era la primera actriz, al mismo tiempo que se dedicaba a la prostitución.

Lovelace llegó a participar en una cinta de zoofilia con un perro, la película se llamó “Dog Fucker (1971)”. Ella siempre negó haber rodado la escena del perro hasta que la aparición de la cinta original demostró lo contrario. Fue durante una de esas filmaciones cuando el director de Garganta Profunda quedó impresionado de sus dotes en el sexo oral, momento en que le ofreció participar en el proyecto. A partir de ahí, el resto ya se sabe.

Pero hay algo que no se sabía. Ella tuvo que aguantar el frío acero de una pistola en su cabeza mientras hacía alguna de las escenas más fuertes del film. Su marido la obligó a llevar a cabo actos sadomasoquistas obligándola, incluso, a someterse a inyecciones de silicona, lo que le produjo un cáncer de mama. Durante una de esas cirugías se contagió de hepatitis, aunque es probable que se contagiara también a causa de las transfusiones de sangre que recibió tras su accidente de coche en 1970, o cuando se dedicaba a la prostitución o en el rodaje de alguna escena porno.

Linda Lovelace se divorció en 1973 y denunció a su marido. Lo acusó de forzarla a ejercer la prostitución y la pornografía. Se casó de nuevo en 1974 con Larry Marciano. Tras tener dos hijos se divorciaron en 1996. En el divorció alegó que Larry Marciano bebía en exceso, insultaba a sus hijos y era violento con ella.

Tras el divorcio pasó a militar en el feminismo radical y a ser una prominente activista antiporno llegando a declarar ante la Comisión del Congreso de los Estados Unidos: “Cuando ven la película Garganta profunda, están viéndome a mí ser violada. Es un crimen que la película se continúe mostrando; había una pistola apuntando a mi cabeza todo el tiempo”.

En 1980 publicó su controvertida autobiografía, “Ordalía”, que significa prueba de muerte. En España se ha publicado este libro con el título de “Garganta profunda: memorias de una actriz porno”. En este libro advierte a las jóvenes contra los peligros de dedicarse a la pornografía, contando como a ella la habían obligado.

Murió en un accidente de tráfico en Denver, Colorado, donde residía desde 1990, el 22 de abril de 2002.

La vida de esta polémica actriz fue interpretada por la joven Amanda Seyfried en la película Lovelace. El film, fue dirigido por Rob Epstein y Jeffrey Friedman.

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