*Por Celina Aste nació en Buenos Aires en 1968. Publicista. Profesora de Inglés. Dicta clases de Literatura y Escritura en inglés en el nivel secundario. Escribe relatos cortos y muy cortos. Publicó su primer libro de brevedades titulado “Todo lo que tenía que crecer” en el año 2012. Sus cuentos “Yo, juego” y “La Criada” ganaron el tercer y primer premio respectivamente en los concursos realizados por la página El Cuento del Día. En el 2015, participó con la lectura de sus textos breves en el 1° Coloquio de Microficción de Argentina.

Diecisiete es un micro inédito y forma parte del segundo libro que intenta publicar este año. Aún sin título

 

 

No me fui a acostar temprano. Tenía planes y además, la luna estaba tan blanca que no podía perderme el espectáculo. Me atrajo como a las mareas. Cuando el rocío comenzó a humedecer mi piel más de la cuenta, me protegí bajo el alero de la galería. Miré el reloj; todavía faltaban una hora. Busqué el vaso de vidrio alargado donde había colocado una yerbera blanca para la ocasión. Me gustó haber guardado su vela amarilla como recuerdo; servía para esa noche también. La mesa estaba lista para el festejo. A la madrugada sopló un viento que me despabiló; me habría quedado dormida, no supe bien. Percibí un aroma ajeno y a la vez intenso, joven tal vez. Miré el reloj. Ya era la fecha. Fui a la cocina, Saqué la torta de la heladera. Coloqué diecisiete velas sobre ella. Con un encendedor, prendí una a una. Tardé una infinidad de minutos en hacerlo. Cada vela me traía un recuerdo de ella. Cada vez me temblaba más el pulso. Cada vez el perfume era más dulce. Prometí que no iba a llorar;  los cumpleaños son para celebrarlos. Por dentro me preguntaba cómo se festeja en época de duelo. Insistí. Los cumpleaños son para celebrarlos. Repetí esa frase en voz alta varias veces hasta que la voz no se quebró más. Aspiré profundo para soplar con ganas las velas sobre la torta. Una ventisca suave como las alas de un ángel  sopló antes que yo y las velas se apagaron. Me reí, mucho. –Me ganaste de mano –le dije a esa esencia con olor familiar.

 

 

 

 

 

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